CUANDO UN NIÑO AGREDE

¿Por qué agreden? La agresividad forma parte del conjunto de las emociones que garantizan nuestra supervivencia, y aparece cuando nos encontramos ante una situación que nos resulta amenazante.
Para entender qué ocurre cuando un niño agrede, veamos distintos posibles escenarios:

  1. Los niños que se encuentran en edades entre los 2-3 años aproximadamente, buscan su independencia y necesitan sentirse capaces de realizar distintas hitos. Cuando una tarea resulta difícil y no consiguen su objetivo aparece la frustración (lo mismo nos ocurre a los adultos), y esta frustración la pueden expresar en forma de golpe,  mordisco, lanzando un objeto, llorando, gritando, dejando de intentarlo…
  2. En esta búsqueda de autonomía es importante que controlemos nuestra exigencia, que en varias ocasiones hayan conseguido cerrar el velcro de las zapatillas, por ejemplo, no significa que todos los días estén en disposición de hacerlo o se sientan capaces.
    Confiemos en sus capacidades y en el ritmo que ellos van marcando.
  3. Son científicos, están constantemente aprendiendo del mundo que les rodea, y una de las formas es experimentar y observar qué es lo que ocurre ante diferentes conductas. Si se trata de una agresión muy leve, ignorémosla, así comprobará que no tiene ningún efecto y desaparecerá sola.
  4. Si está muy nervioso puede comportarse de forma brusca o agresiva, tendremos que darle herramientas que le ayuden a gestionar esa excitación y le lleven a a calma.
  5. Las llamadas de atención pueden darse en forma de distintos comportamientos, lo que sea con tal de que sus padres dirijan la mirada hacia ellos. Observemos si pueden están aburridos, pregúntate si las últimas veces que te has dirigido a él ha sido para regañarle…

Es preciso que los padres y otras personas que se queden a su cuidado intervengan de forma coordinada y coherente, la actitud de todos los adultos ha de coincidir. Trabajando juntos identificaremos mejor las causas y se responderá de la mejor forma posible.

Aquí van unas pautas sobre cómo actuar cuando un niño agrede:

  • Actúa de forma inmediata para que relacione lo que le vamos a decir con la agresión. Si esperas a abordar el problema más adelante, probablemente no entienda qué le estamos diciendo ni el motivo de nuestra reprimenda.
  • Intenta separarle de la situación si hay un gran conflicto (por ejemplo cuando dos niños se están agrediendo mutuamente); o si hay más personas delante para evitar que se sienta humillado o avergonzado.
    Agáchate a su altura, mírale los ojos y toca su cara suavemente para dirigir su mirada hacia la tuya. Esto facilitará que te escuche.
  • Puesto que no mantendrá la atención por mucho tiempo, se claro, conciso y utiliza un lenguaje sencillo. No sirve de nada una larga charla sobre lo doloroso que puede ser un mordisco y una lista de amenazas o castigos.
  • Puedes decirle frases como: “me haces daño, no me gusta que me muerdas” “veo que estás enfadado, pero no me gusta que me hagas daño”.
    En este momento podemos encontrar diferentes reacciones: agresivas puesto que la única forma que ha encontrado de manifestar sus emociones la estamos corrigiendo y esto es frustrante. La risa suele enfadar más a los adultos, puede ser una estrategia para intentar rebajar la tensión del momento. Entendamos que puede no gustarle lo que le estás diciendo, no podemos esperar que reaccione tal y como nosotros queremos.
    Recordad que el objetivo es corregir la agresión, ya nos encargaremos de las otras reacciones inadecuadas.
  • Mantén la calma, tú eres es adulto. No siempre sabrás qué ha motivado la agresión, puede ser una forma de juego, una respuesta ante una agresión recibida, puede que haya visto a otros niños morder, puede haberse frustrado porque no se ha hecho lo que quiere…
    Tu papel es reconducirle a un estado de calma, no aumentar el malestar que pueda estar sufriendo. Solo cuando esté tranquilo tendrá la capacidad de escuchar lo que estamos diciendo.
    En ocasiones los adultos gritamos porque pensamos que no nos escuchan, cuanto más nos alteramos más nerviosos estarán nuestros hijos. La educación es un trabajo a largo plazo, vamos a ir sembrando con pequeñas lecciones calmadas y confiemos en que nuestro hijo las irá interiorizando.
  • Llega el momento de intentar reparar el error, cuando el niño esté más tranquilo podemos animarle a acercarse a la persona agredida y que pida perdón (en los más pequeños basta con tocar a la persona como muestra de acercamiento). No fuerces a que den besos o abrazos de forma inmediata; en muchas ocasiones no sabrás lo que ha pasado y es importante que respetes que se sientan enfadados con la otra persona e incluso avergonzados o asustados y necesiten un tiempo para poder enmendar su error.

¿Qué debes evitar?

NUNCA le hagas daño para mostrarle cómo se pueden sentir los demás cuando él agrede.
Esto solo normaliza las agresiones, le mandamos el mensaje al niño de que cuando uno se enfada lo normal es responder con una agresión. Por otro lado se corre el riesgo de que el niño obedezca por miedo a un futuro castigo físico, mandando el mensaje que mediante una agresión se consigue que el otro tenga miedo y obedezca. Ojo! es una conducta que podrá repetir con sus compañeros, hermanos…
En cualquier caso no se consigue el objetivo, que aprenda a tratar con respeto y cariño, para ello los adultos deben ser sus modelos.

NUNCA etiquetes con términos como malo, bruto u otros que se os puedan ocurrir. Señalamos la conducta inadecuada, no tachamos a la persona por completo. Si un niño es malo, entendemos que todo lo que hace está mal y que no podemos esperar de él otro comportamiento. No es este el mensaje que queremos transmitir, sino que se ha equivocado y tiene otra forma actuar.

Begoña Ibarrola nos cuenta la importancia de la educación emocional en la gestión de conflictos.

Aplica estas pautas con constancia para que puedas ver resultados, permítete ir adaptándolas a tu propio estilo, pero siempre con calma y respeto al niño.
Cuando un niño agrede con mucha frecuencia y las agresiones son graves, se recomienda a los padres consultar con un psicólogo especializado en niños.

Bibliografía

González, C., Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos con amor, Temas de Hoy, Madrid, 2003.

Jové, R., La crianza feliz. Cómo cuidar y entender a tu hijo de 0 a 6 años, La Esfera de los Libros, Madrid, 2009.

Jové, R., Ni rabietas ni conflictos. Soluciones fáciles y definitivas para problemas de comportamiento de 0 a 12 años, La Esfera de los Libros, Madrid, 2016.

Aquí tenéis algunos libros de Rosa Jové, psicóloga que ha servido de inspiración en la redacción de las pautas en este artículo.