¿Cómo relatar una terapia?

La terapia narrativa ofrece varias alternativas para trabajar en contextos muy diversos. Una de las prácticas más creativa y representativa de esta forma de trabajar en contextos de salud, es el uso de documentos escritos con fines terapéuticos. En este artículo exploraremos algunas de las intenciones de estos documentos y proveeremos ejemplos gráficos sobre sus usos.

El marco conceptual para este tipo de recursos utilizados en terapia, lo ofrece básicamente la noción de «textos narrativos» que White y Epston exploran. Según Karl Tomm, los autores de esta práctica proponen la analogía de la terapia como un proceso de «contar» y/o «volver a contar» las vidas y las experiencias de las personas que se presentan como problemas. Al documentar en blanco y negro eventos y significados seleccionados, las cartas y los certificados terapéuticos contribuyen de forma muy concreta a la co creación de narraciones nuevas y liberadoras.

Por estas razones, los documentos escritos son mucho más que simples descripciones objetivas o historias clínicas. Haciendo énfasis en los conocimientos de la persona y utilizando sus propias palabras, el contenido es seleccionado de tal forma que se puedan conectar experiencias y acontecimientos que conforman historias liberadoras. Al mismo tiempo, estas nuevas narraciones promueven el bienestar y la competencia de las personas e impulsan hacia el futuro. (White y Epston, 1990)

Características de los documentos escritos

Los creadores de la terapia narrativa, Michael White y David Epston, describen algunas de las características de esta práctica, de la siguiente forma:

  • El lenguaje y cualquier representación gráfica del pensamiento median los procesos interpretativos, nos ayudan a asignar significados a nuestras experiencias.
  • Las narraciones sirven para convertir las vivencias en un relato que tenga sentido de acuerdo con los criterios de coherencia y realismo.
  • Relatar una terapia hace que ésta avance en el tiempo, que sea prospectiva más que retrospectiva.
  • Al narrar la terapia, a medida que transcurre, todas las partes participan en la búsqueda de nuevos significados y nuevas posibilidades que ponen en duda la descripción saturada de la historia del problema.

Tipos de documentos escritos

Teniendo en cuenta que esta práctica implica mucha creatividad e imaginación por parte del profesional que la está usando, las posibilidades de representación gráfica del curso de una terapia, de alguna de sus fases o de un logro específico, son casi infinitas. Los iniciadores de esta metodología han definido algunos tipos de documentos escritos usados con fines terapéuticos. Sin embargo, la versatilidad de las ideas narrativas ofrece la posibilidad de desarrollarlos de múltiples formas y para diferentes propósitos. Algunos ejemplos de tipos de documentos son:

  • Cartas de despido o despedida
  • Invitación/participación en la terapia
  • Cartas para ocasiones especiales
  • Cartas para la no asistencia a terapia
  • Documentos para convocar un público para la terapia
  • Investigación de la influencia relativa del problema
  • Cartas para desafiar las técnicas de poder
  • Documentos colectivos
  • Diplomas y certificados
  • Representaciones gráficas de metáforas

El uso de los diplomas en contextos de terapia

Este es un ejemplo de Diploma que da testimonio del trabajo y los esfuerzos que se han invertido en un proceso de terapia infantil. En un acto de ceremonia, al que asisten personas importantes en su vida, hacemos entrega del Diploma de Experto en vencer Miedos y nombramos al poseedor de este título consejero del Equipo AntiMiedos. Estamos todos convencidos de que los conocimientos y habilidades que ha adquirido, pueden ayudar a otras niñas y niños que también quieren resistirse a la influencia de los miedos en sus vidas.

 

 

Las metáforas y sus representaciones gráficas

En general, las personas que acuden a terapia vienen cargadas de auto relatos y relatos desoladores sobre sus vidas. Estos relatos suelen estar muy bien ensayados y basados en evidencias negativas que las personas han ido adquiriendo a lo largo de su vida. Son historias que tienen mucha fuerza porque rebajan, descalifican y/o patologizan la vida de las personas, determinando su identidad y afectando de manera negativa sus relaciones.

El trabajo con la violencia escolar y sus efectos en la vida de una mujer adulta
El trabajo con la violencia escolar y sus efectos en la vida de una mujer adulta

Las metáforas ayudan a «tratar» estos relatos negativos de forma respetuosa, dejando espacio para honrar el sufrimiento pero utilizando el poder que tiene el lenguaje metafórico para permanecer en la memoria a largo plazo.

Por esta razón, en terapia narrativa trabajamos con las metáforas. Esta estructura nos permite cambiar los significados, el curso de la narración dominada por el problema y construir alternativas para re narrar y re significar las experiencias.

Durante el proceso de la terapia, las metáforas se co construyen, de forma que resulten respetuosas con los conocimientos, las vivencias personales y el lenguaje particular de las personas. Realmente, la intención que tenemos al trabajar de esta forma, es que las personas se sientan identificadas y correctamente descritas a través de estas figuras retóricas.

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Recolectar información y redactar los documentos

Hugh Fox (2003), al hacer una revisión sobre el uso de esta práctica en contextos de terapia, propone algunas ideas para redactar los documentos respetando los principios de la terapia narrativa:

  1. Cita textualmente las palabras de la persona.
  2. Utiliza verbos reflexivos.
  3. Utiliza personificaciones para dar entidad a los problemas y facilitar que las personas tomen distancia y actitud frente a esos problemas.
  4. Usa el modo subjuntivo más que el indicativo.
  5. Utiliza el humor, juego de palabras y lenguaje figurado; esta práctica requiere poner en marcha toda nuestra creatividad e imaginación.
Carta resumen de una sesión de externalización
Extracto de una carta resumen de una sesión de externalización

También es importante negociar de antemano con las personas, el uso que se le dará al documento. Esto puede evitar que las cartas queden olvidadas en un cajón y pierdan su potencial terapéutico (White, 1995). Algunas preguntas útiles para este tipo de conversaciones, pueden ser las siguientes:

  • ¿Dónde te parece bine que guardes las cartas?
  • ¿Cuándo deberías leerlas?
  • ¿Con qué frecuencia estaría bien leerlas?
  • A parte de ti ¿quién más debería leer las cartas?

Finalmente, os propongo reflexionar sobre la misma pregunta que White y Epston se plantearon al confeccionar esta práctica narrativa: ¿Cómo podemos hacer posible la escritura de relatos personales y colectivos que liberen y curen, cuando los relatos dominantes están tan saturados de problemas?

Ana Dumitrascu, Centro de Terapias Narrativas

Referencias bibliográficas

Bruner, E. (1986) Ethnography as narrative. En V. Turner y E. Bruner (comps.), The anthropology of experience. Chicago: University of Illinois Press.

Bruner, J. (1987). Life as narrative. Social Research, 54 (1).

Fox, H. (2003). Using therapeutic documents. A review. The International Journal of Narrative Therapy and Community Work. Nº4

Freeman, J., Epston, D. & Lobovits, D. 1997: Playful Approaches to Serious Problems: Narrative therapy with children and their families. New York: Norton.

White, M & Epston, D. (1990). Narrative means to therapeutic ends. New York: Norton. [trad. Medios narrativos para fines terapéuticos. Madrid: Espasa Libros S.L.U. 1993]

White, M. 1995: ‘’Therapeutic documents revisited.’ In Re- Authoring Lives(chapter 8). Adelaide: Dulwich Centre Publications.