¡Vaya consulta!

Años de formación y un póster del aparato digestivo


Hoy he acudido a consulta por primera vez. Llevaba meses dándole vueltas, sabía que necesitaba pedir ayuda. Pero estoy tan acostumbrada a resolver mis propios problemas… y me  cuesta tanto hablar de mis cosas… que lo he ido demorando. Al final me convenció una amiga, a ella le ha ido bien, y le he dado una oportunidad.

¿Cómo será la psicóloga? ¿cómo voy a empezar a explicarme? ¿cómo puedo prepararme para algo tan nuevo? Tenía muchas dudas que me ponían realmente nerviosa. He logrado mantener esos nervios a raya durante todo el día y por fin ha llegado la hora. En la sala de espera me he dado cuenta de que oía ligeramente a la persona que estaba en consulta en ese momento, así que por pudor me he puesto música, y así aprovechaba para relajarme un poco. No puedo evitar pensar en si también me escucharán cuando yo esté dentro.

Ha llegado mi turno. Mientras me acerco a la consulta me pregunto, ¿cómo se saluda a un psicólogo? Parece amable, lo pone fácil. Me invita a entrar y elegir dónde sentarme…

Espero que no haya notado mi gesto de disgusto: esta era la consulta más fea del mundo.

Nada tiene mucho sentido: todas las sillas son de oficina y distintas entre sí, sobre el escritorio hay una vela y unos kleenex. A un lado un gran cuadro con un embarcadero. Imagino que esa consulta se comparte con otros especialistas, ya que alrededor hay una báscula infantil, un armario con material para curas, una camilla… Lo intento, pero no logro concentrarme, no estoy cómoda. Tengo un cartel con recomendaciones para la lactancia materna a mi derecha y una bolsa de carrefour asoma tras una puerta mal cerrada en un armario a mi izquierda. No hay ventana, ni aire acondicionado… el ambiente es asfixiante. Pero lo peor, lo más desconcertante, allí donde se va mi atención cuando la psicóloga trata de explicarme en qué consiste esto: ese póster tan terriblemente ilustrativo sobre las patologías gastrointestinales que cuelga detrás de la especialista.


Esta podría ser la entrada de alguna paciente en su diario después de acudir a nuestra consulta por primera vez.

Un buen psicólogo o psicóloga siempre presta atención a los aspectos de la relación, a las habilidades que permitan establecer una buena comunicación y creen un ambiente de confianza donde el paciente pueda expresarse libremente. ¿El contexto en el que se da la relación es también importante o es sólo un aspecto superficial?

En el contexto educativo la organización del ambiente se considera una de las variables con influencia sobre el proceso de aprendizaje y de adaptación al entorno escolar.

También en el contexto laboral la ergonomía es un campo ampliamente estudiado por su repercusión tanto en el bienestar de los trabajadores, como en su productividad.

Enseguida podemos darnos cuenta de que el entorno, el medio físico, el ambiente en el que nos relacionamos, aprendemos o producimos es un factor relevante. Así mismo nos lo refleja nuestra propia experiencia: quién no se ha querido quedar un poquito más en ese rincón tan agradable de una biblioteca, o ha querido terminar cuanto antes de comprar en una tienda abarrotada en plenas navidades. La relación entre nosotros y el medio se expresa a través de las emociones, que a su vez son vehículo para nuestros procesos psicológicos y nuestra conducta. ¿Es tan importante el terapeuta como para lograr abstraer al cliente de todo lo que le rodea?

Los elementos ambientales a los que se puede prestar atención si se pretende cuidar el lugar donde acogemos a la persona y su historia son:

  • Espacio disponible
  • Ruido
  • Clima: Temperatura, humedad…
  • Decoración
  • Color
  • Iluminación
  • Contaminación
  • Situación social: hacinamiento, sobrecarga de información, aglomeración, privacidad…

Dedicar tiempo a preparar nuestra consulta o gabinete forma parte de la responsabilidad del profesional, haciendo del medio también una herramienta facilitadora. Existen incluso en algunos países recomendaciones concretas. Es imprescindible que el cliente perciba que el espacio es adecuado para:

  • La confidencialidad: un aspecto tan riguroso y capital de nuestro ejercicio no puede verse menoscabado por una acústica inadecuada, debemos evitar la sospecha de que el material privado es escuchado por otros.
  • La comunicación: el ruido, las interrupciones, una disposición inadecuada del mobiliario… pueden ser barreras comunicativas que retrasen o impidan la creación del vínculo terapéutico.
  • La contención emocional: cada psicólogo tiene su estilo, pero en cualquier caso debemos ser conscientes de que el contenido del discurso de un cliente en una consulta de psicología está cargado de valor emocional. Es importante observar si el espacio resulta excesivamente aséptico o si, por el contrario, moviliza excesivamente las emociones y se contamina con elementos ajenos al caso.
  • Seguridad y bienestar: por supuesto, el lugar debe recoger unas condiciones mínimas de seguridad y permitir la estancia durante el tiempo de la consulta. Aspectos como una temperatura adecuada son esenciales.

Por lo tanto, podemos considerar la decoración de nuestra consulta un asunto más o menos superficial, pero recordemos siempre esto: que nuestros años de formación y nuestra dedicación profesional no queden eclipsados por un póster del aparato digestivo.

 

Referencias:

Baldi López, Graciela, García Quiroga, Eleonora, Calidad de vida y medio ambiente. La psicología ambiental. Universidades [en linea] 2005, (julio-diciembre) : [Fecha de consulta: 15 de septiembre de 2018] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=37303003> ISSN 0041-8935

Durán, María Martha, Bienestar psicológico: el estrés y la calidad de vida en el contexto laboral. Escuela de Ciencias de la Administración Universidad Estatal a Distancia, Costa Rica. Vol. 1, Num 1 (2010) Disponible en: http://201.196.149.98/revistas/index.php/rna/article/view/285

Salmerón, Ladislao, Fajardo, Inmaculada, Cañas, José J., Sobre la relación entre la ergonomia y psicologia cognitivas. Anuario de Psicologia 2004, vol. 35, n», 507-519 O 2004, Facultat de Psicologia Universitat de Barcelona