Pensamientos rumiantes: claves para la felicidad.

Pensamientos rumiantes que nos invaden de forma incontrolada
Pensamientos rumiantes aparecen en cualquier momento, son difíciles de controlar y generan malestar emocional, además de afectar, por ejemplo, al sueño y a la concentración.

¿Qué nos da la felicidad?. Buena pregunta. Aquí mi intención no es hacer una reflexión sobre la felicidad. Pero si quiero destacar algo que todos experimentamos: los pensamientos rumiantes. Y es que estos pensamientos aparecen en nuestra mente de forma automática, sin que les llamemos. Por ejemplo, si necesito concentrarme para realizar un trabajo (solucionar un problema matemático, comprender y aprender un texto, seguir una película, mantener una conversación, arreglar algo estropeado etc.), voluntaria y conscientemente me pongo a ello. Por el contrario, si estoy sin hacer nada en concreto, si estoy haciendo una tarea que no exige mi atención, o simplemente estoy intentando dormir, estos pensamientos aparecen sin más, de forma automática. En este caso no hago un acto de voluntad y esfuerzo, simplemente llegan. Además, estos pensamientos siempre versan sobre el pasado o el futuro y están referidos a temas que me atañen, están centrados en el YO.

La explicación desde la Psicología

Pero este hablar conmigo mismo/a tiene un papel muy importante en el desarrollo de la persona: nos ayuda a explicarnos cómo funciona el mundo, a establecer pautas de comportamiento, a buscar soluciones y respuestas. Creamos rutas de pensamiento que nos sirven, entre otras cosas, para dar respuestas rápidas a nuestro entorno.

Pero también nos hacen desconectar del presente, del aquí y el ahora. Tratamos de predecir lo que va a ocurrir solo con lo que producimos en nuestra mente, sin atender a los hechos.

Y todos estos pensamientos, que se desarrollan sin esfuerzo ni concentración, despiertan en nosotros estados de ánimo. De esta forma, si estoy pensando en hechos positivos, con resultados positivos, y extrayendo de mi memoria hechos positivos, acabo sintiéndome bien, incluso puede que feliz (Hervás, G y Vázquez, C. 2008). Por el contrario, si que preveo que lo que me va a pasar no me gusta, o llegan a mi conciencia recuerdos negativos, puedo acabar enfadado/a, triste, o inquieto/a.

La mente, a través de los aprendizajes a lo largo de la vida, crea recorridos y conexiones neuronales que se activan siempre de la misma forma ante estímulos similares. Estos recorridos son un conjunto de recuerdos, emociones, pensamientos, autoinstrucciones, etc que aparecen conjuntamente, creando un estilo de respuesta. Ya se estableció la teoría de los estilos de respuesta, según la cual, las personas que reaccionan de forma rumiativa, sufrirán durante más tiempo y con más intensidad los efectos del estado de ánimo depresivo (Morrow y Nolen – Hoeksema, 1990).

Además se ha observado que las respuestas rumiativas favorecen el acceso a recuerdos negativos y a mas interpretaciones negativas sesgadas y pesimistas (Lyubomirsky, Tucker, Caldwell y Berg, 1999). La ansiedad y el abuso de alcohol, así como la depresión, también se han asociado a un estilo rumiativo de respuesta.

La explicación desde la Neurociencia

¿Qué hace nuestro cerebro mientras no estamos haciendo nada?. Se ha demostrado que se da una intensa actividad cerebral mientras no hacemos nada que exija nuestra atención. Se pone a trabajar lo que han llamado Red Neuronal por Defecto (RDN). De hecho, parecer ser que realizar una tarea cognitiva no supone un incremento mayor de un 5 ó 10% de energía que estar “no haciendo nada” o realizando una tarea mecánica o repetitiva o automática. El 90% de la energía que consume el cerebro está dedicada a procesos internos del cerebro.

Distintas redes neuronales descritas
Algunas redes neuronales descritas. «Default Mode» o Red Neuronal por Defecto, la mas activa y que involucra mayor parte de nuestro cerebro.

Cuando estamos “no haciendo nada” se puede observar activación en las regiones cerebrales implicadas en actividades como recordad, planificar, hablar, sentir, etc. Todo en relación al YO ( Xueling, Z., Qiuling, Z., Huaizhen, S., Wheihua, L., Fulai, Y. (2017) .  También está relacionada con la ensoñación (pensamientos imprecisos y no verbales contados en la idea del YO e imaginación). De esta forma, una mente divagante se refleja anatómicamente en la actividad cerebral. Una RND activada es buena porque nos ayuda a planificar y solucionar, pero una RND muy activada lleva a una rumiación constante y aparece malestar emocional.

¿Cómo acallar nuestros pensamientos rumiantes?

Pero no es fácil controlar esa actividad neuronal que de forma innata funciona el en ser humano. Llevamos haciéndolo toda la vida y posiblemente consideramos que es una buena herramienta para enfrentarnos al día a día. Y lo es, hasta que se convierte en nuestro enemigo. En ese momento hay que hacer un esfuerzo voluntario y consciente para que deje de actuar o aminore su nivel de actividad.

Investigaciones recientes demuestran que el “silencio neuronal” está relacionado con el Bienestar Personal. También se ha demostrado que la meditación cambia la actividad de la RND para conseguir hacerla más calmada. En cualquier caso, la noticia es buena: se pueden controlar. En un acto voluntario, de poner a trabajar mi atención en una tarea concreta, sabemos que el nivel de actividad de pensamientos rumiantes baja drásticamente. Así, los ejercicios de Mindfulness son una herramienta que se ha demostrado eficaz para cambiar la actividad habitual de nuestro cerebro. Pero también actividades como prestar atención, toda mi atención a lo que estoy haciendo en este momento, atendiendo a los olores, sabores, sensaciones térmicas, sonidos… me permite no focalizar la atención en pensamientos.

Si, controlar los pensamientos rumiantes es clave para nuestro propio bienestar emocional. Y se puede conseguir con un acto consciente y voluntario. ¡No los alimentes !.

Referencias

Hervás, G y Vázquez, C. (2006). Explorando el origen emocional de las respuestas rumiativas: el papel de la complejidad emocional y la inteligencia emocional. Ansiedad y Estrés, 12, 279 – 292.

Lyubomirsky, S, y Nolen – Hoeksema, S. (1995). Effects of self-focused rumiation on negative thinking and interpersonal problem solving. Journal of Personality and Social Psicholgy, 69, 176 – 190.

Morrow, J and Nolen – Hoeksema, S. (1990). Effects of response to depression on the remeditation of depressive affect. Journal of Personality and Social Psichology, 58, 519 – 527.

Xueling, Z., Qiuling, Z., Huaizhen, S., Wheihua, L., Fulai, Y. (2017). Rumiation and Defoult Model Subsistem Connectivity in first episode, Drug – Naive Young Patiens with Mayor Depressive Disorder. Scientific Reports /7:43105/ DOI: 10.1038/srep43105.